Este blog esta creado para un trabajo por alumnos de 4º de ESO para la asignatura de Lengua y Literatura, espero que sea de ayuda a quien lo visite.

jueves, 14 de marzo de 2013

Analisis de su ultima etapa


COMENTARIO DEL POEMA

Poema.
 Jaime Gil de Biedma.

CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco…
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

MÉTRICA
El poema está compuesto por versos de arte mayor y arte menor. Versos irregulares. En cambio, hay regularidad en las estrofas, ya que las cinco en que está dividido están formadas por once versos. Rima asonante .Se ha dicho que la poesía de Gil de Biedma parte de una experiencia personal que busca una forma. Una vez encontrada esa forma, el autor escribe el poema. De aquí surge la gran variedad de tonos y recursos métricos que se registran en su obra y se puede explicar esa cierta irregularidad en los versos, en la métrica.

ESTRUCTURA

El poema está estructurado en cuatro partes.
A-Imposibilidad de vencer el “yo” interior. (vv. 1 al 11).
B-Descripción triste de su vida desordenada. (vv. 12 al 22).
-Consciencia del paso del tiempo. (vv. 23 al 33).
C-Consciencia de no poder cambiar y el sufrimiento
que ello le produce.(vv. 34 al 44).
D-Resignación y tolerancia con ese “yo” interior.
(vv. 45 al 55).

TEMA

El tema expresado a través del poema es la excesiva tolerancia del ser humano hacia sus propias debilidades o defectos. Primero el autor dice que de nada sirve cambiar los hábitos sino se corrigen los defectos o los errores, en definitiva, lo que no nos gusta de nosotros mismos y nos hace sufrir. Después enumera una serie de cosas que no le gustan de si mismo y considera que debería cambiar. Más tarde habla de una especie de lucha interior entre él y su conciencia porque sabe que debería cambiar. Finalmente se lamenta, resigna y acepta diciendo que el hombre es esclavo de los demás porque sufre por ellos y sobre todo de sí mismo porque a pesar de conocerse y odiar sus defectos se tolera, se perdona, se quiere. Se puede decir que
es consciente de una especie de narcisismo ya que se quiere de tal manera que es capaz de perdonarse cosas que no toleraría de los demás.


CONCLUSIÓN

Jaime Gil de Biedma escribía utilizando la ironía como recurso para escapar así de la realidad de un irreparable paso del tiempo y de la fugacidad de la vida. El amor, el erotismo, la amistad y la desinteresada bondad, temas presentes en todas sus obras, son para él formas de derrotar a la muerte. En este poema critica su falta de voluntad y excesiva tolerancia con sus propios defectos. Creo que el tema de este poema es universal ya que esa especie narcisismo existe y va unido inseparablemente a todos los seres humanos , forma parte de todos nosotros aunque a veces pequemos de ello.

Repercusión de autor



-Jaime Gil de Biedma inspira con su poesía y su estilo a muchos artista a poner música a sus poemas, aunque es una dificil tarea algunos lo hicieron como es el caso de Walter garcía que puso música a Canción de aniversario
Incluso Joaquin sabina puso musica a un poema de Gil de Biedma, este poema es contra al que también puso música Luis Emilio Batallán. Alejandro martinez es otro artista que puso música a algun que otro poema de Jaime Gil de Biedma y los convirtió en canciones. 
Esteban Valdieso, Agustín fernandez y Miguel Pobeda son otros artistas que también dieron música a la poesía de Jaime Gil de Biedma (Happy ending, No volveré a ser joven). 




-En 2010 se estreno una película llamada El consul de Sodoma inspirada en la vida de autor basándose en la biografiá editada en el 2004 de Circe


Referencias culturales y literarias


Cuando Jaime Gil de Biedma escribió en sus Poemas póstumos
(1968), los titulados «Contra Jaime Gil de Biedma», pero sobre todo
«Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma» y sus versos decisivos «Yo me salvé escribiendo / después de la muerte de Jaime Gil de
Biedma» —todo lo cual, desde luego, no debería leerse como una simple manifestación de ingenio, valor tan ajeno a su obra—, ponía al
descubierto para empezar una de sus aportaciones fundamentales a la
poesía española del momento, como es la expresión de la conciencia,
y la advertencia al lector por tanto, de que se trata siempre de un fantasma, de la voz de un personaje imaginado quien habla en el poema.
Con ello mostraba Gil de Biedma su sabiduría de poeta moderno, aunque de todos modos no es poco curioso cómo el poeta explicaría su
descubrimiento, que habría sido puramente accidental, digamos «personal», de semejante procedimiento de construcción:
al revisar al cabo de meses eso que luego fue «Idilio en el café», ese
magma, me di cuenta de que había levemente apuntada una situación,
unos personajes y una voz específica dentro de la situación; entonces
lo escribí, es decir que el primer monólogo dramático lo escribí sin
saber qué era (Gil de Biedma, 2002d: 235).
Descubrimiento que, sin dudar que lo fuera, resultó ser redescubrimiento y que hay que fechar en 1956 o principios de 1957. Pero,
aparte de eso, es que además llevaba el monólogo dramático a un
lugar singular y de difícil más allá, por lo que el movimiento de separación implica de retorno, al dejar establecida la identidad onomástica entre el personaje y el propio poeta. Y no era tampoco solo todo
eso, sino que además, dada la naturaleza final o, mejor todavía, posterior al final, esos poemas póstumos se remitían al tiempo del epitafio —con lo cual se diría que daba la razón a T. S. Eliot, quien había
sentenciado en Four Quartets que «Every poem an epitaph»— (Eliot
1962: 144); es el caso, pues, que el título de aquel libro —lo repito,
Poemas póstumos— anunciaba la clausura de su escritura poética, de
manera que con tales títulos y versos quedaba trazada la firma legible en esa prolongada firma —ilegible ahora— que es toda escritura,
es decir, en su obra poética —la firma que sucede, superponiéndose,
al nombre propio, ya inscrito con anterioridad—; y no solo eso, sino
que, al mismo tiempo, daba noticia —y de ahí el excelente título de
aquel libro— de la muerte del poeta de tal nombre, una vez descubierto el espejismo —espejismo, por supuesto, en la visión retrospectiva— que le había impulsado a escribir poemas y que él mismo
explicaría años más tarde con esa frase, tan clara como misteriosa, que
incluiría en esa pieza decisiva —y ahora sí póstuma de verdad— que
es la contraportada de la edición de 1982 de Las personas del verbo,
esa frase que dice «Yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo
quería ser poema» (Gil de Biedma, 1982)1
.
En consecuencia, si Jaime Gil de Biedma hacía ahí pública la
consumación de su obra poética, su actividad como poeta, su ser poeta, la muerte de «Jaime Gil de Biedma», en coherencia con ello tras
Poemas póstumos no dio a conocer ya ningún otro libro, sino que solo
ofrecería la recopilación en 1975 Las personas del verbo, una vez
frustrada, esto es, reprimida, la difusión de Colección particular en
1969. Sin embargo, todo esto resulta ser otro espejismo, un trampantojo más de los que gustaban al poeta, ya que habrá que conceder que
Las personas del verbo es un nuevo libro, puesto que no se trata de
una simple recopilación estrictamente hablando, sino de una auténtica reelaboración de los materiales poéticos —los libros ande la configuración de un libro que habrá de suceder a los anteriormente publicados, al tiempo que se añadirá a ellos en un gesto múltiple, pues también los borra, sin dejar por ello de nombrarlos, y aun los
supera; se trata, pues, de un libro que supone la reordenación de un
corpus poético, la desmembración de los libros anteriores y reorganización de sus poemas y además la eliminación de no pocos de sus textos. Ahora sí que, dicho con alguna propiedad, parecía estar el lector
ante una obra de la que se podía afirmar que era en verdad póstuma.
Pero tampoco es esto absolutamente cierto, tampoco ahora el poeta había muerto definitivamente, sino que tan solo —diríamos— había
puesto una serie de límites a su trabajo, como lo prueba la publicación de la segunda edición, en 1982, de Las personas del verbo, donde una vez más se lleva a cabo la reordenación de la colección, alterando la organización anterior y se trata ahora también de un nuevo
libro, sobre todo, por incluir unos pocos textos más, nuevos unos,
recuperados de entre los antiguos otros. Entre estos últimos, me llama poderosamente la atención el rescate de «Canción final» y muy
en particular por el lugar privilegiado que el poeta le concedió en el,
ahora sí, definitivo libro. A todo este trabajo de hacer, deshacer y
rehacer sería aplicable lo escrito por T. S. Eliot y hecho suyo por su
traductor Jaime Gil de Biedma, según lo cual:
De tiempo en tiempo, cada cien años aproximadamente, es deseable la
aparición de un crítico que emprenda una revisión de la literatura del
pasado y establezca un nuevo orden de poetas y poemas. No se trata de
una empresa revolucionaria, sino de un reajuste (Eliot, 1968: 120).
Hecho suyo, acabo de escribir: el hecho es que al traductor y prologuista no le había pasado inadvertida la frase eliotiana y de hecho
la recoge en sus páginas preliminares a Función de la poesía y función de la crítica, a lo que añade algunos comentarios como que «Eliot
ha cumplido con ese deber de modo casi impecable» y también que
dicho poeta y crítico «nos ha mostrado además cuán profundamente
el pasado nos configura y, a la vez, es configurado por nosotros» y
que «El pasado no es un perdido paraíso al cual, sin excesiva convicción, se sueña con volver: nos interesa porque es presente» (Gil
de Biedma, 1968: 6). Además, ya sin referencia a Eliot, sino como juicio dependiente de la propuesta de este, escribe: «Acaso la misión
más urgente de la crítica literaria sea el rescate continuo, generación
tras generación, de lo que por estar ya hecho amenaza perderse o, por
lo menos, depreciarse» (Gil de Biedma, 1968: 6), esto es, hacía suya
la propuesta de Eliot.
Algo o mucho de todo ello —si bien con algunas matizaciones,
pues el lapso de tiempo es mucho menor, unos pocos años en lugar
de un siglo, y la literatura del pasado es en este caso tan solo la propia obra poética— hay en esa sucesión de trabajos titulados Las personas del verbo, donde vienen a superponerse las figuras del crítico
y el poeta en una misma persona y el crítico trabaja dentro de la escritura poética propia. El crítico, por su parte, se reservaba todavía la
redacción de la contraportada.
Conviene recordar que el breve poema «Canción final» había sido
publicado en 1967 junto a una serie de grabados de Xavier Corberó,
según hacía saber el propio poeta (Gil de Biedma, 1982: 179) y ahora, en la segunda edición de Las personas del verbo, se desgaja de
aquel conjunto textual, pero no claro para independizarse, sino para
entrar a formar parte de una totalidad diferente, el segundo Las personas del verbo —y no en el anterior, momento sobre el que explica
Gil de Biedma en la nota a la edición definitiva «no sé muy bien por
qué no lo tuve presente en 1975, cuando por primera vez reuní mis
poesías completas» (Gil de Biedma, 1982: 179)—2
. Por tanto, «poesías completas», las de 1975, de las que más tarde, en 1982, supimos
los lectores que habían sido más bien incompletas y no solo por la adición del mencionado poema.

Entrvista a Jaime Gil de Biedma

Miguel Dalmau - Jaime Gil de BiedmaJaime Gil de Biedma en Londres





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Jaime Gil de Biedma en La Granja Segovia 1974 foto Colita
- Usted desciende de notables familias catalanas y castellanas…
- Bueno, me parece un poco aburrido hablar de eso. Pero si a los colombianos interesara, diré que si, que desciendo de una familia de esas llamadas de toda la vida, gente decente, donde vivir y hablar era parte de una trama para hacer de ambas una expresión de la cultura. Yo tengo un bisabuelo, que como muchos de sus paisanos franceses que iban a otras partes y no sabían hacer nada, hacía trenes; tengo un bisabuelo andaluz, pero nací en Barcelona. Lo cierto es que más que a mis padres, los recuerdos de mi niñez se remontan a mi nana, que se llamaba Modesta Madridano. A nosotros nos criaron las domésticas, que llaman ustedes en América. Mi padre Luís Gil de Biedma y Becerril era un empresario que trabajaba con grandes consorcios de la época. Le gustaba la equitación, la velocidad, tenía motos y fabulosos automóviles de moda. Se había recibido de abogado en Madrid, tocaba al piano y cantaba piezas de jazz. Estuvo un tiempo durante la guerra colonial en Marruecos pero luego regresó a Madrid y abrió una casa en Segovia, en La Nava de la Asunción, donde yo pasé unos años durante la guerra civil…
- Y su madre….http://www.arquitrave.com/entrevistas/imagenes_entrevistas/entrevista_jaimegil_0.jpg
- Mi madre era de Valladolid, y estudió en Inglaterra. María Luisa Alba volvió a España tras el fin de la guerra del catorce, era una mujer progresista, y mas que española era inglesa. No creo que eso tenga mucho interés a la hora de hablar de literatura… Pero quizás le guste enterarse que mi abuelo Santiago Alba y Bonifaz fue periodista, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la república y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo gobierno, con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país…
- Me dice que la guerra civil la pasó en un pueblo cerca de Segovia…
- Si, La Nava de la Asunción, un pueblo que remonta su historia al segundo milenio antes de Cristo, un pueblo de castellanos, creado por Carlos III en honor de la virgen, donde todavía hay una línea de ferrocarril que regalaron prácticamente los vecinos, tanto el terreno, como las traviesas para los puentes, los postes del telégrafo, los pasos a nivel…Allí supimos del inicio de la guerra, en Alto de los Leones, donde se dieron las primeras batallas del centro de España. Durante días la gente mayor escuchaba la radio, esperando las peores noticias, o quizás las mejores, y a los chicos nos hacían ir a otros lugares, como los parques o las plazas. Fue una época relativamente feliz, a los niños no parece importarles las guerras, o hacen de la guerra un divertimiento, un juego que los mayores no entienden en medio del terror de la vida diaria. Mi hermana, por ejemplo, jugaba al hospital de los heridos con nuestra prima y mi hermano Luís. En cambio nuestros padres y parientes, éramos siete los hijos, cinco los primos, las institutrices, tía Isabel y las criadas,  oraban el rosario o entonaban una salmodia de ruegos al Sagrado Corazón o a la Virgen María para salvar a España.
En la tumba de Machado - C. Barral, J.M Caballero Bonald, Luis Marquesán, J. Gil, Angel González y Juan Ferratéhttp://www.arquitrave.com/entrevistas/imagenes_entrevistas/entrevista_jaimegil_4.jpg
Durante la guerra no hice otra cosa que leer y disfrutar de los paisajes. La guerra me permitió aprender a leer, aprender a releer, a pensar sobre lo leído y a recitar de memoria largos poemas, como ya casi no hacían muchos de los intelectuales de ese tiempo. Lasmisses que nos educaban nos llevaban de continuos paseos, así aprendí a amar la naturaleza, a saber de la belleza de los árboles y las aves. Pero también recuerdo los cientos de balas que recogíamos en los caminos o los cadáveres de los muertos en los combates o en los cementerios.
- Sin embargo, a la hora de estudiar, hizo derecho…
- Si, los hijos de la clase vencedora hacían derecho; filología y filosofía eran asunto de señoras o de monjas, derecho permitía saber de unas cosas como de otras, o ir de unas a otras de manera cómoda. Además las gentes de mi clase estudiaban derecho, en mi familia hubo siempre una tradición de abogados, de políticos, de empresarios. No creo que mi padre hubiese visto con buenos ojos el que yo estudiase Filosofía y Letras, pero aquello también fue un fracaso. Yo venía de un colegio afrancesado, libertario por decir lo menos, y me encontré con una universidad confesional, de meros trámites para titulares, controlada por fascistas. De no haber hecho amistad con Alberto Oliart o Carlos Barral o José Agustín Goytisolo quizás otra habría sido mi historia en esa universidad…
- Fue entonces, en esos años, cuando se hizo poeta…
- Yo decidí hacerme poeta desde muy joven, cuando tenía diecinueve años, pero mis poemas se publicaron diez años después; no se por qué, pero esa fue mi decisión y un día de esos, luego de haber leído y bebido toda la poesía del mundo, escribí mi primer poema. Primero me eduqué en la poesía del Siglo de Oro, en el simbolismo francés, me leí todo Baudelaire y toda la poesía española del 27. Hacer poesía fue para mí una manera de construirme un muro contra el mundo exterior,  una suerte de andamio contra mis propias debilidades interiores. Luego, cuando a partir de los años cincuenta me interesé por la poesía social, fundé mi propia voz, una voz que luego no he querido dilapidar, repitiéndome. Usted sabe que yo he escrito poco, pero lo cierto es que en algún momento, tras prolongadas imitaciones de voces y formas, alcancé no el poema sino la poesía, una voz, un tono que me hacía idéntico a la imagen que había querido crear de mí ante los otros. Pude saber cuáles eran mis sentimientos, y que deseaba hacer en mi vida. Eso sucedió cuando viví mis primeros treinta años, cuando escribí Moralidades. En esos años yo guardaba como un secreto, en mi cuerpo, esos poemas, y me negaba a ponerlos por escrito, iba con ellos como un tesoro oculto de un pirata, como unas joyas que nunca iría a mostrar a otros, como aquel vendedor de orfebrerías que hay en un poema de Kavafis, que mira cada tarde antes de cerrar la tienda y no muestra a sus clientes, algo así como cuando se hace el amor y se retarda el orgasmo…
- ¿Por qué esos poemas llevan ese título de Moralidades, no es una contradicción con su tiempo y su manera de ser y pensar?
- Las moralidades, que gozaron de gran popularidad en la edad media, son dramas que se representaban en los atrios de las iglesias y catedrales y respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central era la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Mis poemas de ese libro continúan en la tónica de Compañeros de viaje, son moralejas sobre la hipocresía y la opresión, la amistad y las conversaciones de esos años de torvo franquismo…
El Grupo de Barcelona - Jaime Gil, J.A Goytisolo, Carlos Barral y J.M Castellet
- Hay quienes dicen que siendo usted catalán su patria es el español y su alma es inglesa, aparte de tenerlo como un aristócrata de izquierdas…
- Esas deben ser deducciones suyas propias Alvarado. No he oído que nadie en  España diga algo así. 
Para fomentar sus impertinencias voy a decirle que los Gil descienden de Alonso Gil, un caballero del rey Ramiro del reino de León. Gil quiere decir El Elegido o El Defendido, pero también hubo Gil en los reinos de Valencia, o en Andalucía. Mi abuelo Gil y Becerril casó con una Biedma y Oñate y a él se le ocurrió solicitar licencia para que sus vástagos usaran los dos apellidos fungidos en uno y desde entonces nos llamamos Gil de Biedma.
 
Mi lengua materna es el castellano, y en él he escrito todo. Pero mis apellidos tampoco son catalanes, en mi familia no se hablaba catalán y como le he dicho la guerra la pasé en Castilla y luego de la guerra, al volver a Cataluña, el catalán estuvo prohibido por años. Cuando hablo el poco catalán que conozco me avergüenzo de mi acento. Además yo aprendí inglés y francés antes de hablar catalán. En Inglaterra viví algunos meses durante los primeros años cincuentas, en una vieja casona de Eaton Place y como bien puede darse cuenta en su ignorancia yo visto y bebo como un inglés. Estuve en Oxford haciendo unos cursos de económicas, pero en verdad lo que descubrí en Inglaterra fue a Auden primero y luego a Eliot y a William Epson y Mathiew Arnold. Cuando fui a Inglaterra yo estaba intoxicado por la poesía de Aleixandre y la de Guillén. En inglés leí entonces a Spender y aun cuando había leído ya a Eliot en las versiones de Gaos, fue en Londres cuando pude darme cuenta de la magnitud de su obra, de la grandeza de su musicalidad, de su prosodia.
- Ángel González me dijo que usted era de izquierdas pero ya no ejercía…
- ¿Cómo? Usted cree que con esta cabeza de romano, calvo, y con estos ojos azules, soy una suerte de terrorista oculto, o ¿qué? Pero si habré sido, digamos, marxista. De militancia nada, nunca he militado con nada ni con nadie. Yo no creo en esa tesis de que los intelectuales deben meterse a políticos, una cosa son los políticos y otra los intelectuales. Por eso un intelectual trajeado de político es un elemento peligroso, casi siempre terminan siendo tiránicos, sectarios, fanáticos del centralismo democrático y la tesis del partido único. Yo habré sido en cierto momento marxista, me atraía mucho el análisis marxista de la historia, ese arte de anunciar el pasado que decía Valera a partir de la consideración de Marx sobre aquello de que la anatomía del mono solo era compresible a través de la anatomía del hombre. Pero el marxismo es una doctrina difunta, como la novela, un asunto del ayer, de nuestro ayer. Queda sin embargo la ideología, las ideas que gestó, esa manera de sustentar la rebeldía del hombre contra los opresores, eso que uno entiende bien en países como el suyo, del Tercer Mundo, como Filipinas o Cuba. Incluso creo que mis lecturas y aficiones marxistas han quedado en algunos de mis poemas de esos años, pero si, creo que sigo siendo de izquierdas, y a veces, incluso en las noches, ejerzo, ejerzo…
- Ese poema El arquitrabe….
- Ese poema lo hice para divertirme, para burlarme digamos de Franco, nada mas hay allí, y lo entendieron muy pocos, o nadie…Además el paso del tiempo lo ha ido desdibujando, ahora no debe entenderlo nadie, en aquellos años, era divertido recordarle…
- Pasemos entonces a un tema que le seduce: la poesía…
- No creo que podamos definir la poesía, diría mejor que poesía es esa sensación de bienestar, de placer, de gozo que siente alguien cuando se lee, en voz alta, un poema. La poesía no es precisamente lo que sucede cuando se escribe el poema, poesía es el acto de ejecutar el poema. Un poema se hace para ser leído. El poema es poema mientras se lee porque es tiempo y tempo…
- Y ese hecho indefinible, ¿qué produce en el ejecutante y en el oyente, acaso el mismo efecto de la música, de la melodía?
- Pareciera que a partir del siglo XVII, la rotura de lo meramente narrativo que imperaba en el poema épico o el teatral, hubiese creado una separación entre el signo y sus valores, afectando nuestras sensibilidades de manera tal que ahora el poema nos conduce a una certeza de la fragilidad existente en la propuesta de realidad que hace el comercio y las ideologías. La poesía, el acto de ejecutar el poema, quiebra la verdad de las asociaciones que nos vende el mundo contemporáneo. La poesía ofrece imágenes del mundo, ni contradictorias ni univocas, que son la otra realidad, ni verdadera ni falsa, pero otras realidades. Unos saberes y conciencias de que la llamada realidad es apenas una creación del sujeto, de nosotros que deseamos el mundo…La poesía entonces es uno de los instrumentos mas eficientes para abolir aduanas, para derruir lugares de observación y vigilancia, para derribar las costumbres y las modas y nos hace entrar en una verdadera comunión entre las palabras y los hechos, las palabras y lo que ellas nombran…
- Pero si la realidad es una falacia cómo es que usted es un poeta de la experiencia, de la memoria de una realidad no conocida, ficticia...
- Tampoco debe olvidar que nada hay más artificial que la escritura. Escribimos porque somos entrenados en ese artilugio que pretende asir la realidad, como recuerdos o como actos del presente. Pero para poder transmitirlos y hacerlos poesía hay que crearlos, extraerlos de la manga del mago, del demiurgo, del poeta. Cuando hablamos de poesía de la experiencia no hablamos de contar lo que le ha pasado a uno, de una suerte de cotilleo de la vida nocturna de ayer, de las posturas amorosas del año pasado, poesía de la experiencia es escribir un poema donde la voz que se escucha cuando se ejecuta el poema sufre la vida, padece la existencia, hace sentir el recuerdo del placer o el dolor de las separaciones… Algo así como decía ese poeta inferior llamado Auden, la poesía de la experiencia es un anteproyecto verbal de la vida pasada o por vivir…
- Ahora hay en España muchos jóvenes poetas que le admiran, pero hay muchos más que le imitan…
- Es lamentable, eso no existía en mi juventud. Nosotros no aspirábamos al éxito social con la poesía, era otra cosa. El mundo editorial ha cambiado la condición de los poetas, hoy es posible ganar fama y fortuna y seguir siendo muy mal poeta, hay cientos de premios, de concursos, de verdaderas canonjías, que terminan por fomentar gildas poéticas, camarillas mafiosas…Y ciertamente es una vergüenza que haya tanto admirador suelto por allí. Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio…
- Mil gracias, querido y admirado poeta…
- De nada don Haroldo, de nada…
®Harold Alvarado Tenorio
Jaime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía. Estudió Derecho en Barcelona y Salamanca, por cuya universidad se licenció. Su estancia en Oxford, en 1953, le puso en contacto con la poesía anglosajona del momento que influiría en su obra, aunque también es deudor de Luís Cernuda o César Vallejo. Desde 1955 trabajó en una empresa ligada a su familia. Su obra poética no es muy extensa pero ha sido considerada como una de las más interesantes de su generación, la de los poetas sociales de los años cincuenta. No se limitó a utilizar la poesía para expresar una rebeldía política sino que profundizó en el uso de la palabra como material estético y en la consideración del poema como experiencia. Su primer libro, Según sentencia del tiempo, apareció en 1953; después publicó, entre otros, Compañeros de viaje (1959), Moralidades (1966) yPoemas póstumos (1968). Escribió agudos ensayos literarios y, después de su muerte, se editó un diario suyo, Retrato del artista en 1956 (1991). Murió en 1990 en su Barcelona natal.

Estilo, temas y motivos recurrentes de su poesia

Jaime gil de Biedma tiene un estilo muy elaborado que parece como un cierto tono de conversación pero muy pensado y medido. En sus poemas suele usar la técnica del monologo que con un tono irónico acaba siendo triste y pesimista.


  Estos son lo temas mas vistos en la obra de Jaime gil de Biedma:
-La juventud.
-La amistad.
-Recuerdos de la infancia
-El paso del tiempo.
-El amor
 -El sexo
También hace criticas a la sociedad pero no de manera notable en cuanto a cantidad.


  Motivos recurrentes de su poesía:
El autor tiene como principal motivo para su poesía el paso del tiempo y por eso usa su propia historia para criticar la sociedad en sus obras e incluso habla del paso del tiempo sin referirse a el mismo, pero a diferencia de los demás poetas de critica social el se desmarca y se separa de ese lenguaje que los hace tan iguales consiguiendo así ser ese gran autor que era.

Evolución poética


LA POESÍA DE JAIME GIL DE BIEDMA

Según José Manuel Blecua en su prólogo a La poesía de Jaime Gil de Biedma la poesía del autor de Las personas del verbo se caracteriza desde sus primeros escritos por la búsqueda de una expresión deliberadamente clara y sin complicaciones de imágenes ni metáforas. Dice, no obstante, de él que es un poeta cultísimo que esconde muy bien sus extraordinarias lecturas.

Para Gil de Biedma ser poeta consiste en una empresa desesperada de salvación personal. Respecto a su identidad como poeta sus ideas son claras: responder a las exigencias del tiempo histórico que a uno le ha correspondido y la ruptura que ello representa. Él reconoce como profesión la de Ejecutivo de una compañía comercial, nada más lejos de la poesía. Con mucha ironía por su parte habla de la disparidad de ambas actividades. Para él la poesía es una actividad gratuita, no es una profesión y la gran ventaja de no poderse ganar la vida con ella es que uno no necesita escribir. El poeta escribe cuando quiere o cuando no puede evitarlo. La poesía se convierte así no en una obligación, sino en reducto de la necesidad personal: “Escribir un poema no toma tiempo prácticamente. Lo único que uno necesita para escribirlo es que se ponga pesado, que se empeñe en que uno lo escriba. Eso quiere decir que de repente se le ocurre a uno y vuelve y vuelve (…) Se pone tan pesado que al final uno termina por escribirlo: y lo puede escribir caminando, en la ducha, afeitándose. Lo único que se requiere es una cierta disponibilidad de espíritu”.

Pertenece a la Generación del 50 y se incluye en la llamada Escuela de Barcelona, tuvo una estrecha relación con todos sus componentes, en particular con Gabriel Ferrater y Carlos Barral. Con Gabriel Ferrater comparte su admiración por la poesía anglosajona, principalmente por Eliot y Auden de ellos incorporará el humor y la ironía como ingrediente básico y también la “sinceridad” frente al brillo verbal. Otras afinidades con Ferrater serán su fervor por Baudelaire, su admiración por Catulo, su pasión por la literatura medieval en detrimento de la renacentista, su rechazo al surrealismo y su defensa de la racionalidad.

Reúne su obra poética en el libro Las personas del verbo, compendio de sus tres libros:
Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas pótumos

Las personas del verbo es una íntima reflexión sobre la existencia moral e intelectual de J. Gil de Biedma y además una meditación sobre la vida. Los poemas surgen motivados por la propia experiencia. En cada uno de los libros que incorpora hay una especie de unidad temática, porque –para decirlo con palabras del propio autor- “En mi poesía no hay más que dos temas: el paso del tiempo y yo”.

Compañeros de viaje es un compendio de instantes de la vida del poeta que incluye recuerdos de su infancia, imágenes de tertulias entre amigos, paisajes urbanos y descripciones y opiniones de la situación política de su país. En el libro aparece de forma recurrente el tema de la amistad, como descubrimiento de un nuevo sentimiento que contrapone a la soledad adolescente mencionada en las primeras composiciones en las que se muestra como un joven lleno de temores, de miedos adolescentes a menudo relacionados con su incipiente homosexualidad. La crítica señala Compañeros de viaje como su poesía más comprometida, ello se debe a su inevitable matiz político de clara tendencia comunista. Un buen ejemplo sería el poema “La historia para todos”, en el que el poeta hace una feroz descripción de la represión del régimen franquista.
En su estilo ya se encuentran los recursos que van a ser, dentro de la evolución, constantes: el encabalgamiento, la repetición, la circunlocución y el uso sabio y discreto de la imagen, porque pese a la abundancia de este recurso, evita la estridencia, el excesivo atrevimiento. Encontramos también el gusto por las canciones populares: “La mejor poesía/ es el verbo hecho tango”. Se aprecia en todo el libro un tono cercano, una vez más es el propio poeta el que mejor lo defiende: “La poesía que yo pretendo hacer no es comunicación, sino conversación, diálogo”. Ya aparecen en este libro numerosas citas, o utilización de versos de otros poetas, incluso en francés o en inglés si ello favorece al poema.

Moralidades nos muestra una poesía de la experiencia social y un tema dominante que será “la mala conciencia burguesa”. Su experiencia de ser burgués. Aprende a usar este tema a través de los poetas ingleses. Rechaza sus orígenes, pero no puede evitar reconocerlos como base de muchas peculiaridades de su carácter y de su mitología personal. No incurre en el error de otros poetas cuya ideología les lleva a falsificar su experiencia, pero eso no evita que caiga en sentimientos contradictorios.
Se nos muestra el contraste entre pasado y presente: no sólo tiene nostalgia por una infancia mítica, sino también por una juventud que ya pasó. Al ser la voz poética socialmente identificable, son “sociales” los poemas, pero aún siendo sociales forman también parte de la experiencia de ser burgués:

“…Señoritos de nacimiento
por nuestra mala conciencia escritores
de poesía social…”

En este libro aparece también el tema de la reflexión sobre el amor y el sexo. Hace del ser amado la razón de sus días en poemas como “En el nombre de hoy”, alude a su doble vida derivada de su homosexualidad en el poema “Albada”, o bien se desnuda ante el lector para mostrarle sus razones ante el amor y el sexo en uno de sus más emblemáticos poemas: “Pandémica y celeste”.
Persiste en la personalización del habla y en la estilización de las actitudes verbales en la comunicación. A veces se somete a la disciplina estrófica, conjugando los ritmos con el naturalismo rítmico conversacional. Se aprecia una voz más madura: alguien que conoce y se conoce más y domina el oficio poético: decir lo que quiere y como quiere.
A veces intenta dotar de un aire de canción a sus poemas, o incluye frases humorísticas o máximas morales:

“…Porque le apremia el tiempo,
y en el amor –él lo sabe-
aunque no tiene aún que dar dinero
tiene ya que dar inteligencia.”

Poemas póstumos el último libro de Las personas del verbo incluye veintisiete poemas en la segunda edición (Barcelona 1982), entre los que se podría hacer una división temporal: poemas que hablan de la crisis del final de la juventud (1965-67) y poemas que perfilan la crisis y analizan sus secuelas (1968-1981). No se quiebra en ambos la línea temática. Todo el libro en su conjunto aborda el tema de un personaje enfrentado a la edad como muerte y a la edad como supervivencia. El título es revelador: Poemas póstumos pertenecen a un Jaime Gil de Biedma desaparecido, sustituido por otro Jaime Gil de Biedma, y se nos narran las consecuencias de esta sustitución. La pérdida de otro paraíso: la juventud: “…el último poema del libro se llama “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”. En realidad, de lo que se trata es de la crisis del fin de la juventud. Cuando uno termina con una edad de su vida, le pasa como cuando termina con una neurosis, es decir, que uno en parte se muere. Hay toda una parte de uno que se muere”. En esta crisis personal se produce un desinterés literario y una progresiva tendencia al silencio. Se convierte en el personaje del poeta que no escribe. Ya no necesita escribir poemas. El poeta confiesa en una entrevista su miedo al suicidio y dice que escribió “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma” para no suicidarse. Explica también el impacto que le produjo el suicidio del poeta G. Ferrater.
El tono de este último libro es distinto. El interlocutor es ahora el propio Jaime Gil de Biedma, su doble. Ahonda en la pesadilla de sentirse acosado por uno mismo. La madurez, la trayectoria vital, la nostalgia del pasado, la enfermedad o la proximidad de la muerte son los temas dominantes. El egocentrismo que ha presidido su obra poética se condensa y se agiganta en este libro. Se produce un sentimiento de decepción y desesperanza. En este estado de ensimismamiento sólo hay cabida para sus problemas personales. De esta reflexión surgen poemas como “Contra Jaime Gil de Biedma” o “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”.
Perfecciona sus recursos y en el último libro abundarán más las citas: desde Dante a Baudelaire, pasando por Fray Luis, Góngora, Eliot, Cernuda…, incluso las autocitas, las referencias a la propia obra: los poemas se entrecruzan obsesivamente citándose unos a otros mediante un yo cerrado en sí mismo, acosado por la lucha interior.

Su silencio posterior, su retirada en el momento en que Narciso conserva todo su esplendor, hacen que la obra de Jaime Gil de Biedma sea una obra viva, brillante, que se mantiene inalterable a pesar del paso del tiempo.
J. Gil de Biedma sigue siendo el poeta burgués que derrochó sueños y recuerdos ante un lector poco acostumbrado a confesiones en la penumbra, que supo captar vicios y miserias de una España en busca de esperanza de futuro y, en definitiva, que hizo de su poesía un canto a la vida en su más pura esencia. Su muerte a causa del sida produjo un gran impacto social en aquella España de 1990.

Aspectos biográficos relacionados con su poesia


Aspectos biograficos.
Aunque su obra no es demasiado extensa, los poemas que dejó Jaime Gil de Biedma han sido destacados entre los más célebres de la Generación de los 50. Es, además, uno de los autores más influyentes del siglo XX
GUACIMARA CASTRILLO 
¿Porqué escribí?” Se preguntaba a sí mismo el propio Gil de Biedma en una de sus últimas obras poéticas, Las personas del verbo, 1982. “Creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema”, se respondía a continuación.
En general, la poesía de este autor se caracteriza por las descripciones vívidas y a veces chocantes de su vida personal. A través de sus escritos, Gil de Biedma acostumbraba a descubrir su vida contando a través de ellos aspectos de su intimidad, detallando los lugares que frecuentaba, descubriendo algunos de sus sentimientos o comentando las reuniones con sus amigos, el grupo de la famosa Escuela de Barcelona de los años 50 y 60.
Algunos ejemplos los encontramos en Retrato del artista en 1956, en la que el autor quiso dejar clara su condición de homosexual o en Contra Jaime Gil de Biedma, donde declaraba a través de los versos su ya conocida adicción al alcohol: “Te acompañan las barras de los bares,/ las calles muertas de la madrugada/ y los ascensores de luz amarilla/ cuando llegas, borracho,/ y te paras a verte en el espejo/ la cara destruida.../”.
Se reconocía como un escritor lento y decía que su poesía nacía de la experiencia, pero “de la experiencia de un amante constantemente derrotado, la de un noctámbulo empedernido”, aseguró él mismo en alguna ocasión.
Así, el resultado de su estilo es una obra poética con continuidad que pinta la realidad de su vida personal, convirtiéndose a su vez en un clamor contra las injusticias, todo contado a través de versos con un tono informal.
En conjunto, queriéndolo o sin querer, con experiencia o sin ella, Jaime Gil de Biedma pasará a la historia como uno de los poetas más celébres del siglo XX. Y su obra poética, sin ser muy extensa, ha sido ya calificada como una de las más interesantes de su generación, la de los poetas sociales de los años 50.
Más cosas
DATOS BIOGRÁFICOS. Jaime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929, en el seno de una familia de la alta burguesía. Estudió Derecho en las universidades de Barcelona y Salamanca. En esta última se licenció. En 1953 se fue a estudiar a Oxford y allí comenzaron sus primeros contactos con la poesía anglosajona del momento que influiría en su obra, aunque también le influyeron autores españoles como Luis Cernuda o César Vallejo. Gil de Biedma moría en su Barcelona natal a los 60 años, como consecuencia del sida.
SU OBRA. Aunque no fue muy extensa, su obra se destaca como una de las más interesantes de su generación, la de los poetas de los 50, y entre las más influyentes del último medio siglo en España. Cabe destacar su primer libro, Según sentencia del tiempo, que apareció en 1953. Después publicó, entre otros, Compañeros de viaje (1959), Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968). Además, escribió algunos ensayos literarios y, después de su muerte, se editó un diario suyo, Retrato del artista en 1956 (1991).
RETRATO. El periodista y escritor Miguel Dalmau ha publicado recientemente una biografía del poeta Gil de Biedma. Un trabajo al que ha dedicado varios años para estudiar la que ha calificado de, “compleja, fascinante y poderosa personalidad de un poeta exquisito y amante secreto”. Para ello, Dalmau ha recogido testimonios del círculo de personas cercanas al poeta y ha trabajado con escritos inéditos que dejó el artista.
Sus versos van de la ilusoria juventud al desencanto de la madurez
En su afán por acercar su vida al lector, en la obra de Jaime Gil de Biedma no podía faltar una presentación biográfica. Así lo incluyó en Colección particular (1969): “Nací en Barcelona en 1929 y aquí he residido casi siempre. Pasé los tres años de la Guerra Civil en Nava de la Asunción, un pueblo de Segovia en donde mi familia posee una casa a la que siempre acabo por volver (...). Mi empleo me ha llevado a vivir largas temporadas en Manila, ciudad que adoro y que me resulta bastante menos exótica que Sevilla (...)”. Es sólo un adelanto del destallado apunte personal que hace en esta obra.
En su trayectoria poética se distinguen claramente varias etapas que se corresponden con las de la propia vivencia de su madurez. Hasta los 30 años, Gil de Biedma escribía poemas que se correspondían con las características modernistas. Las obras de estos años, en plena posguerra, constituyen la primera época de su escritura, en la cual se refleja un tiempo lleno de esperanzas respecto a la posibilidad de cambios en la realidad social y personal.
A los 35, el poeta vive una crisis de juventud, un cambio radical de perspectiva que transformó su poesía. Llegan por entonces, No volveré a ser joven o Artes de ser maduro, obras en las que el artista reflexiona sobre el paso de la edad en versos como éste que dedica a la juventud: “Que la vida iba en serio/ uno lo empieza a comprender más tarde/ como todos los jóvenes, yo vine/ a llevarme la vida por delante”.
A éstos le siguieron Poemas póstumos (1968), claro ejemplo del desencanto que sentía el autor. A partir de aquí empieza a mostrar desinterés por las cuestiones sociales y políticas. En Contra Jaime Gil de Biedma y, más tarde, Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma, el autor aniquila a ese personaje poético e ilusionado del pasado.También hubo momento para ejercer de maestro, en sus conocidos diarios escritos para ayudar a practicar la escritura en prosa. Diario del artista seriamente enfermo (1974), en el que descubría su enfermedad. Gil de Biedma fue una de las primeras víctimas del sida en nuestro país.
Generación de los 50
La llamada Generación de los 50 agrupa a un elenco de poetas, entre los que destacan Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo, que significaron un cambio relevante en la poesía española de la segunda mitad del siglo XX. Un grupo que destacó porque en sus versos supieron recoger parte de la rica tradición que habían dejado algunos de los mejores poetas de la Generación del 27, entre ellos, Antonio Machado y destacados poetas extranjeros como Neruda.
Se caracterizan porque, en general, se expresan en sus versos con un tono coloquial, un lenguaje sencillo y un claro intento por resultar accesibles. También es común a la mayoría de estos autores el desencanto de la realidad, la mayoría de ellos han vivido la Guerra Civil de niños y, sobre todo en sus primeros años, muchos de los poemas llevan una protesta política, a la vez que un reflejo de la esperanza respecto a la posibilidad de cambios que se empieza a vivir.
Les une también el gusto por las descripciones de los ambientes que frecuentan, el paisaje, los cafés en los que se reúnen, sus salidas nocturnas y devaneos etílicos... Al margen de estas líneas comunes, entre los poetas de los 50, se distinguen dos grupos: los comprometidos con el pueblo, que hacían una poesía al servicio del pueblo y del cambio social; y los llamados poetas puros, más individualistas, que hacían una poesía centrada exclusivamente en la persona, en el ‘yo’. Entre estos últimos, Jaime Gil de Biedma.

miércoles, 13 de marzo de 2013

linea del tiempo



 Nacido en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía castellana, su padre se trasladó a Barcelona para trabajar en la Compañía de Tabacos de Filipinas. El que fuera su despacho puede ser visitado hoy en día en el  Hotel 1898 en La Rambla de Barcelona.
Gil de Biedma estudió Derecho en Barcelona y en Salamanca, donde obtuvo la licenciatura en dicha materia. Su poesía evoluciona desde los primeros poemas intimistas de Las afueras al compromiso social de Compañeros de viaje. Al mismo tiempo es una poesía que evita constantemente el surrealismo y busca la contemporaneidad y la racionalidad a toda costa a través de un lenguaje coloquial, si bien desnudo de toda referencia innecesaria. Verdadero exponente de lo que se suele denominar una doble vida, Biedma desarrolla actividades empresariales (su padre le introdujo en el negocio tabaquero familiar) y al mismo tiempo coquetea intelectualmente con el marxismo y su vida interior queda por completo marcada por su condición de homosexual, circunstancia que, en el seno de su profundo pesimismo, le va a llevar a vivir al límite toda una serie de experiencias íntimas autodestructivas.
Si bien hasta entonces había sido un gran lector de poesía francesa, en particular de Charles Baudelaire, en 1953 se trasladó a vivir a Oxford, lo que le puso en contacto con la poesía anglosajona del momento, hecho que ejercería la influencia más determinante en su obra posterior. A partir de 1955 trabaja en la empresa de tabacos de su familia. En 1959 publicaCompañeros de viaje, que juntamente con Moralidades (1966) integra la parte más social de su poesía, con piezas llenas de denuncia política en las que evoca la hipocresía burguesa, la miseria que presidía el sistema capitalista, la opresión del pueblo por la España franquista y la discriminación de la mujer.
En 1965 aparece A favor de Venus, una colección de poemas de amor impregnados de erotismo, y en 1968, por último, publica Poemas póstumos. A partir de entonces Biedma publicará diversos poemas en revistas literarias, así como unas memorias: Diario de un artista seriamente enfermo.
En 1974, Biedma padeció una crisis que le lleva a dejar la vida literaria y se recluye en un férreo nihilismo. El determinismo de una sociedad incapaz de cambiar su historia y el conformismo y desencanto que impregna el mundo intelectual de izquierdas después de latransición a la democracia le abocaron a la desesperación. Fracasaron sus esfuerzos por sobrevivir a la apatía del conformismo burgués del que no conseguía escapar. Esto le condujo a abandonar prácticamente su producción literaria hasta su muerte por sida en enero de 1990, al lado de su último compañero, el actor Josep Madern. Sus restos fueron incinerados y enterrados en el panteón familiar de Nava de la Asunción (Segovia) donde vivió largas temporadas (incluyendo toda la Guerra Civil) y donde escribió muchos de sus poemas.
Miembro destacado de la llamada Escuela de Barcelona, se relacionó con sus componentesGabriel Ferrater, Carlos Barral, seguramente el más sólido de ellos, y Juan Marsé, que no es estrictamente de esta generación, y se carteó con uno de sus modelos, el poeta de laGeneración del 27 Luis Cernuda. En su obra poética recurrió al coloquialismo y a la ironía para destacar asuntos sociales y existenciales y, aún cuando no es muy extensa (siempre prefirió la calidad a la cantidad), se ha considerado como una de las más interesantes de su generación, la de los llamados poetas sociales de la España de los años 50. También escribió algunos ensayos literarios.
Dos de sus sobrinas han alcanzado relevancia en el mundo del arte y la política, por un ladoOuka Leele (Bárbara Allende y Gil de Biedma), una de las fotógrafas más internacionales de España y artista muy representativa de la Movida madrileña, y por otro Gil  de Biedma, expresidenta de la Comunidad de Madrid y anteriormente, presidenta del Senado y ministra de Educación.
Desde 1990 en Segovia y desde 2004 en Nava de la Asunción, se entregan unos premios de poesía dedicados a su memoria (Premios de Poesía Jaime Gil de Biedma).
·         Versos a Carlos Barral (1952)
·         Según sentencia del tiempo (1953).
·         Compañeros de viaje (Barcelona: Joaquín Horta, 1959).
·         En favor de Venus (1965)
·         Moralidades (1966)
·         Poemas póstumos (1968)
·         Colección particular(Seix Barral,1969)
·         Diario del artista seriamente enfermo (1974), memorias.
·         El pie de la letra: Ensayos 1955-1979 (1980), Crítica, Barcelona
·         Antología poética (1981) Alianza
·         Las personas del verbo (1982), Seix Barral, Barcelona
·          
La biografía del poeta escrita por Miguel Dalmau fue adaptada al cine por el director Sigfris Monleon en 2009 en la película española El consul de sadoma En ella Jordi Molla
 interpreta a Gil de Biedma.
·         J. Ferrán, Antología parcial, Plaza-Janés, Barcelona 1988.
·         Menotti Lerro, Raccontarsi in versi. La poesia autobiografica in Inghilterra e in Spagna (1950-1980), Carocci, Roma 2012.